BAJAS MATERNALES, CONCILIACIÓN Y LA ¿OBLIGACIÓN? DE DAR EJEMPLO

Paula e Irene

Me considero una firme defensora de las bajas maternales. De hecho el tiempo que nos dan en España a las madres para sacar adelante a nuestros recién nacidos me parece una auténtica porquería. O una tomadura de pelo, según se mire, si se da el caso de que además trabajas y contribuyes con el Estado y la Seguridad Social.

Cuando una mujer trabajadora da a luz en España tiene derecho a 16 semanas (cuatro meses) de baja pagada, mientras si pareen Dinamarca disfrutará de hasta 52 semanas (13 meses), que puede compartir con el padre. La diferencia es más que evidente y europeos somos todos. Estamos a la cola en este tipo de derechos sociales, no somos los que peores estamos, pero ahí anda la cosa.

Y creo que no se trata tanto de cobrar o no, que también es importante claro que sí, sino que es más bien una cuestión de piel. Me explico, preferiría incluso cobrar sólo una parte de la baja mi sueldo íntegro, y que se me concediera el derecho de estar con mi bebé un tiempo mucho más extenso sin perder mi empleo y sin dimes y diretes. Una baja digna que te permita establecer con tu hijo o hija el vínculo necesario en esos primeros meses de vida. Cuidarle, quererle, atenderle, que como una madre o un padre no hay nada…. Y no que esto lo hagan por ti en una guardería, una cuidadora o un familiar en el mejor de los casos.

Vaya por delante que esta es mi firme opinión. Sin embargo, aun considerándome como digo una defensora de las bajas por maternidad extensas, también lo soy de la libertad. Esa que a muchas nos lleva a criticar lo que hacen otras simplemente por el hecho de no es lo que hemos hecho nosotras. Y en esto podría extenderme muchísimo, no viene al caso, pero desde temas como la epidural sí o no, lactancia materna sí o no, co-lecho sí o no, suscitan un debate continuo e imparable que nos enfrenta como mujeres y mamás. Es triste y tedioso.

Ahora que entro en la recta final de mi segundo embarazo y empiezo a hacer cábalas con los días que me corresponden de mi escueta baja maternal -esa filigrana de unir días de lactancia y vacaciones de 2016 como quien hace punto de cruz para conseguir sumar el máximo de días junto a futuro bebé-, me planteo que eso que tanto critiqué en su día cuando la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, tuvo a su bebé reduciendo sustantivamente su baja maternal, ahora me parece un atraso. Lo bonito o lo correcto es respetar la decisión de cada una. Si a ella le atrapa más la política, su trabajo, el dinero o lo que sea, allá ella. Fue su decisión y muchas la criticamos. Hay quien no quiere cogerse esa baja y hay quien por ser empresaria no puede.

En una ocasión oí decir a otra política, Soraya Sáenz de Santamaría (otro caso de baja maternal reducida de manera voluntaria o compartida con el papá), que la baja es precisamente eso, un derecho. Y un derecho es un derecho en todos los sentidos: nuestro derecho como madres a disfrutarla o no.

CONCILIACIÓN

Otro tema muy relacionado con éste de la baja de maternidad es el de la conciliación. Esa palabra que suena a chiste entre las mamás de hoy día. Para una mujer es complicadísimo continuar con su trabajo cuando se convierte en mamá. Tener un hijo,  y no digo ya dos o tres, y mantener tu puesto de trabajo o hacerlo en condiciones dignas es una quimera. En mi caso y, obviando las quejas, soy una afortunada. No lo he conseguido todo, pero sí que puedo hacerme cargo de mi hija por las tardes.

Recientemente en el panorama político hemos asistido a la firma de un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos que de prosperar podría echarnos una mano. Se trata de insertar en la negociación colectiva medidas de igualdad entre hombres y mujeres y de conciliación. Entre ėstas, tres me parecen interesantes: establecer un pacto nacional para la racionalización de horarios, conciliación personal y laboral y la corresponsabilidad entre hombres y mujeres, con el fin de generalizar una jornada laboral más compacta y flexible. En segundo lugar, aumentar el permiso de maternidad/paternidad de 18 a 26 semanas. Y, por último, generalizar las actividades extra escolares en los colegios de tal modo que haya comedor y un programa de actividades también en los periodos vacacionales.

En definitiva, yo quiero estar con mi hijo recién nacido el máximo tiempo posible. Necesitamos ayuda de quienes nos gobiernan. Pero intentemos respetar las decisiones de cada una tanto como nuestro sentido común nos permita. Que los derechos de maternidad y conciliación existan de verdad, pero que luego cada una actúe como quiera sin que su decisión sea objeto de críticas.

Paula Rodiles: periodista reciclada y mamá estresada pero a la vez enamorada que pierde la cabeza por los gatos y el mundo de la moda.

Paula Rodiles

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